Amalia Batista, Amalia Mayombe,
¿Qué tiene esa prieta que amarra a los hombres?
(Acto I, Escena I)
Como un incansable leitmotiv en la obra, ese estribillo sonó por primera vez el 21 de agosto de 1936 tuvo lugar en el teatro Martí, de La Habana. Se trataba del estreno de uno de los títulos capitales de la zarzuela cubana: Amalia Batista, con libreto de Agustín Rodríguez y música del compositor y director de orquesta Rodrigo Prats (1909-1980), quien al lado de Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig integra la trilogía de los grandes maestros de la lírica cubano. La soprano Maruja González y el tenor Miguel de Grande asumieron los roles protagónicos de la mencionada obra en la noche de su primera representación escénica, la cual significó la culminación de la larga temporada de teatro lírico nacional iniciada en el Martí a principios de 1932 por la empresa de Manuel Suárez y Agustín Rodríguez, con Roig y Prats en calidad de maestros directores y concertadores.
Rodrigo Ricardo Prats Llorens nació en la Habana el 7 de febrero de 1907, su familia gozaba una de alta cultura musical, sobre todo por su padre el Maestro Jaime Prats Estrada, entre partituras, notas musicales, canciones e instrumentos como el violín y el piano creció Rodrigo, quien tempranamente comienza sus estudios musicales con su padre. Poco después la familia se traslada a la capital donde cursa estudios musicales más exigentes, su disposición para el violín y el piano afloraron rápidamente, pero sin dudas fue la composición lo que marcó su talento desde temprano pues con sólo 13 años escribe su primera composición: el capricho cubano Bajo las palmas, luego nace la que fuera una de sus obras más conocidas Una Rosa de Francia. Su carrera fue muy fértil y variada, cerca de quinientas piezas de todos los géneros de la música cubana: danzones, pregones, boleros, guarachas, la canción, himnos, misas; pero su aporte fundamental al repertorio cubano fue al teatro lírico con imprescindibles zarzuelas y sainetes líricos donde sobresalen las zarzuelas Amalia Batista -que hoy nos ocupa-, María Belén Chacón y Soledad. A su pueblo natal dedicó Sagua la Grande y La villa del Undoso ambas de gran halo lírico.Paralelamente a su actividad como compositor fue instrumentista del violín y el piano, con apenas 13 años integró la Cuban Jazz Band dirigida por su padre desde 1922. También escribió y dirigió múltiples espectáculos en el teatro musical en los más importantes escenarios habaneros junto al libretista Agustín Rodríguez y acompañó como director de orquestas a afamadas voces como Rita Montaner, Rosa Fornés, Ester Borja y el mexicano Jorge Negrete. El Maestro Prats junto a Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig constituyen la trilogía más importante de músicos cubanos contemporáneos del siglo XX. Al morir en septiembre del año 1980 dejó una pieza inconclusa: el danzón Yo soy así, quizás una obra autobiográfica que se une al legado musical de este grande de la música cubana.
La obra tenía una imbricación social como otras del género, volviendo al mito de la mulata y sobre todo retomando el de la mayombera. Esto se lanzaba como producto del oscurantismo que durante décadas existió en Cuba y permitiera hablar acerca del amarre que mediante brebajes de ciertas hierbas hacían las mayomberas a algunos hombres para mantenerlos a su lado. Los autores con el fin de ganarse a sus contemporáneos -y siendo conscientes de que podía ser muy peligroso, porque el público siempre podía reaccionar mal- la ubicaron en la segunda década del siglo XX, en la Belle Époque cubana al personaje de la sensual Amalia Batista, en cuya voz pusieron la siguiente afirmación: no es posible que en detalle, / recuerde cuántos me amaron/ después que se abre una calle/ quién cuenta los que pasaron…. Amalia Batista se basa en la común historia de la mulata mantenida por hombres ricos que se la disputan, que se ven despreciados por ella tan pronto ve saciarse sus deseos y aparece en su vida un nuevo interés carnal. Como hemos dicho uno de los pilares de base de la zarzuela cubana como bien muestra Susan Thomas en Cuban Zarzuela: Performing Race and Gender on Havana's Lyric Stage. La acción transcurre en La Habana, en los años 20. La de la obra sinopsis es la siguiente:
En el Acto I nos encontramos en la casa de Amalia Batista, mulata célebre entre los hombres de la Habana. Esta noche celebra su 38 cumpleaños y muchos son los invitados y amigos, que van a una fiesta pagada por Don Alberto, hombre viejo y rico que ha buscado en Amalia una compañía para su soledad. Con ánimo de conquistar a tan codiciada mujer, llega a la fiesta el joven Julio, quien es advertido por Papito que tenga cuidado porque Amalia es una mujer fatal. Cuando Amalia hace su entrada en el salón Julio le confiesa la enorme atracción que siente por ella, a lo que la mujer, aunque discreta, le hace entender que ha resultado de su agrado. Al llegar Alberto, y luego de comentarle a su amigo Papito que él no ama a Amalia sino que solamente se siente bien a su lado y que le resulta una buena compañía, repara en la actitud de cortejo que tiene Julio con Amalia. Esta, cada vez más trastornada por las motivaciones que le provoca el joven, es llevada por su amiga Camelia a otra habitación, aprovechando Julio para manifestarle a Alberto su propósito de conquistar a Amalia. Alberto le advierte que aquella no es mujer para él, y le aclara que no va a luchar por ella, marchándose de la casa. Al regresar Amalia al salón, busca a Alberto y al no verlo, se dirige a Julio, quien la está esperando ansioso. El joven insiste en declararle su pasión y Amalia le cuenta su vida, advirtiéndole de su fama de matar a los hombres. Julio le asegura que él no conoce el miedo y que está feliz si ella le acepta, a lo que Amalia responde que sí. Han pasado los días, y Alberto, que ya no sale de noche de su casa y está más dedicado a su familia conversa con su hija Carmita y le hace ver que es hora de que piense en encontrar un joven decente y trabajador. La conversación se ve interrumpida por la visita de Papito, a quien Alberto comenta que Amalia se ha encaprichado con Julio, y Papito le hace notar que Amalia sigue significando algo para él. Alberto le confiesa que puede ser. Mientras tanto, en casa de Amalia todos los empleados y amigos de la mujer han sido despedidos por Julio, que la quiere sólo para él. La mujer se queja de que cada vez sale menos, y que con él aprendió a querer y a sufrir, y a comprender que el amor es triste.
El acto II tiene tres escenas. En la primera ha transcurrido un año y es nuevamente el cumpleaños de Amalia. Aislada por Julio de los viejos amigos, sólo recibe la visita de su amiga Camelia quien le aconseja que deje a Julio, pues éste no le conviene e, inclusive, está teniendo relaciones con la hija de Alberto, con quien se piensa casar. Amalia se resiste a creerlo, ya que ella se ha convertido en una mujer virtuosa y Julio la quiere. Camelia le hace ver que ya ella no es una mujer joven ni tan atractiva y Amalia, fuera de sí, la echa de la casa. Cuando llega Julio, Amalia le pregunta sobre su nueva relación amorosa. Julio lo niega todo y se va. En la segunda escena, Alberto está en un café, y al encontrarse con Careta, éste le comenta que Julio se está regenerando, y que cuando termine la Universidad va a concluir definitivamente las relaciones con Amalia para casarse con una muchacha de muy buena familia. Al marcharse Alberto, llegan al poco tiempo Carmita y su tía y se acercan a Careta para preguntar por Julio. Al mismo tiempo, ha llegado al lugar Amalia Batista, que ha estado escuchando. Por su parte, Carmita invita a Careta y a su tía que vayan entrando al cine, que ella se va a quedar esperando por Julio que ya debe estar al llegar. Al irse Mariana y Careta, Amalia sale abruptamente a enfrentarse con Carmita descubriéndole los amores que existen entre Julio y ella. Al marcharse Amalia, llega Julio y Carmita le cuenta que Amalia le ha dicho toda la verdad, y no confía más en su amor. Julio le confiesa que él la adora y que esa noche irá a su casa a hablar con su padre para formalizar el compromiso y la boda. Finalmente, la muchacha cede, y Julio le pide que olvide a esa mujer como él ya la olvidó. La última escena comienza al llegar la noche. Don Alberto, espera ansioso la llegada del joven que pretende casarse con su hija. Al ver que es Julio, Alberto le pide a su hija que los deje solos, y en conversación privada y franca indaga acerca de las verdaderas intenciones de Julio, quien le asegura que él ama mucho a su hija y que ella le corresponde. Alberto le pregunta sobre sus relaciones con Amalia, y él le confiesa sinceramente que eso terminó para siempre. Alberto le cree, y le dice que de su parte no hay rencor, concediéndole la mano de su hija, pero le pide que nunca le diga a ella sobre su relación con Amalia. Julio se lo promete y se va contento a encontrarse con Carmita. Mientras tanto, el criado de la casa trata de no dejar pasar a Amalia Batista, que logra traspasar el umbral de la puerta y se encuentra con Alberto, haciéndole ver que no debe dejar casar a su hija con Julio, quien es un canalla que le ha roto su vida. Alberto le cuestiona y le dice que cuántas vidas no ha roto ella. Que si la vida es cruel ahora con ella, tal vez sea en pago porque anteriormente ella ha sido cruel con los demás. A lo lejos, se ven pasar felices a Julio y Carmita, y Amalia trata de ir al encuentro de ellos, pero Alberto se lo impide y le pregunta que dónde está aquella mujer que ayer se reía del amor. Ella le contesta que es Amalia Batista y que se muere por ese hombre. Finalmente, cae llorando en los brazos de Alberto, que la recibe conmovido.
Is it a problem? |